¿Eliminar Municipios?

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Por: Luis Gallardo Rivera

[Photo: Michelle Estrada Torres, Flickr]

[Photo: Michelle Estrada Torres, Flickr]

Cada par de años, surge de nuevo la vieja idea de eliminar municipios. “¿Porque hacen falta tantos municipios?” preguntan los proponentes de esta propuesta. “No hacen falta 78 alcaldías cuando la mayoría de los alcaldes no hacen nada,” dicen. Dichos reclamos tienden surgirse después de un escándalo de algún alcalde, mayormente de un pueblo pequeño. Aunque es verdad que muchos alcaldes “no hacen nada,” la solución no es la consolidación de municipios. Una movida como ésta será errónea y contra los intereses del pueblo y la buena administración.

Ha existido una tendencia durante la última década de canalizar nuestra molestia y frustración con los políticos hacia propuestas que harán a Puerto Rico menos representativo y democrático. Han propuesto eliminar una cámara legislativa, reducir la cantidad de legisladores y ahora, eliminar gobiernos locales. La democracia es la solución; no el problema. Poniendo menos cabras para velar más lechuga no nos hará nada bien. Simplemente tendremos cabras más gordas.

Los municipios fueron creados para hacer más eficiente al gobierno. Según la Ley de Municipios Autónomos, por ejemplo, “El esquema de control ha contribuido en gran medida a la alta burocratización de nuestro gobierno central… Para remediar esa situación, se declara como política pública del Estado Libre Asociado de Puerto Rico otorgar a los municipios el máximo posible de autonomía y proveerles las herramientas financieras y los poderes y facultades necesarios para asumir un rol central y fundamental en su desarrollo urbano, social y económico.” Esta ley fue recibida con mucho fervor y participación de parte de muchos alcaldes de nuestra isla (aunque en muchas áreas, como las de la consagración de calles abandonadas y la creación de nuevos impuestos, los municipios perdieron poderes con la nueva ley).

Sin embargo, nunca arrancaron los poderes autónomos de la mayoría de los municipios. En el 2009, por ejemplo, sólo 30 municipios habían terminado un Plan de Ordenamiento Territorial (proceso necesario para lograr la “autonomía”). Al día de hoy, veintitrés años después de la Ley de Municipios Autónomos, hay 54 de 78 municipios con su Plan . Y aún así, esta “autonomía” es una estrictamente limitada, revisable por el estado y próximamente, sujeto a un Plan de Uso de Terreno estatal.

No hemos llegado el nivel de autonomía municipal que han logrado otras jurisdicciones estadounidenses y extranjeras. Los municipios puertorriqueños son flojos e impotentes, con la mayoría de su rol concentrado en la repartición de donativos y servicios asistencialistas. Con razón hay muchos alcaldes que “no hacen nada”. Los quienes han podido salir adelante son los grandes, con su capacidad recaudadora y los que son extremamente creativos.

El espíritu de la autonomía verdadera – lo fiscal – es mayormente ausente dentro de nuestro ordenamiento legal. Los pocos mecanismos que tienen los municipios para recaudar fondos y el poco porcentaje que reciben los gobiernos locales del erario estatal son miserables. Inclusive, hace pocas semanas quitaron una tercera parte de los municipios de su IVU municipal. Con razón en el 2011 el 36 de 78 municipios estaban en déficit. El problema no es la mala administración, per se, pero la falta de capacidad institucional y estructural para administrar.

La eliminación de municipios no logrará más que arañar la superficie del problema presupuestario de nuestra isla. Los ahorros serán mínimos ya que los municipios pequeños tienen presupuestos que representan una mera fracción de los presupuestos de los municipios grandes. El Municipio de Gurabo, por ejemplo, tiene un presupuesto que representa el 21% del presupuesto de Caguas. El Municipio de Aguas Buenas tiene un presupuesto que representa solo el 1% del presupuesto de su vecino capitalino, el Municipio de San Juan. En el 2010, para darles otro ejemplo, la deuda de todos los municipios representaba solo el 5% de la deuda pública puertorriqueña. Inclusive, las pérdidas anuales del Tren Urbano podrán cuadrar el presupuesto de los 78 municipios de la isla (y todavía sobrarían alrededor de $20 millones).

El otro día, mi Alcalde me señalo lo siguiente: si cogemos el presupuesto del Departamento de Recreación y Deportes estatal y lo dividimos proporcionalmente per capita, tocará a nuestro municipio $3.3 millones; mas de cinco veces el presupuesto de Recreación y Deportes municipal. Y aún con el miserable presupuesto que tiene actualmente, el municipio realiza mano a mano con las comunidades pequeñas ligas, eventos deportivos, talleres en los barrios y mantenimiento de canchas, entre otras iniciativas. Los pueblos pequeños han podido lograr maravillas con pocos fondos. ¡Imagínese lo que podrían lograr los barrios de nuestra isla si se repartiera el bacalao hacia los municipios!

Hay que descentralizar a los servicios y al poder recaudador hacía la ciudadanía y no concentrarlo en las manos de los caciques regionales y burócratas metropolitanos. No podemos descartar a la autonomía municipal sin probarla primero.

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Luis Gallardo Rivera es un profesor de Administración Pública para la Universidad de Phoenix, tiene una Maestría en Administración Pública con concentración en la Administración de Ciudades de la Universidad de Valdosta y es candidato de Juris Doctors de la Universidad de Puerto Rico.

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