Julia de Burgos

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Por: Neftalí García

Julia Constanza Burgos García Hance Marcano nació en el tope de una colina, en la guardarraya de Canovanillas y Santa Cruz de Carolina, el 17 de febrero de 1914. Desde allí se divisan el Yunque, los llanos costeros y el mar. Julia creció observando la lluvia, las colinas, las montañas, el cielo, las hierbas, las flores, las aves. Muy cerca hacia el este se encuentran varios manantiales y el charco Pozo Hondo, en la quebrada Limones.  Aprendió a buscar agua para el hogar, a nadar y  a lavar ropa con su madre. Más tarde se bañó en el río Grande de Loiza.

Sus padres, Francisco, jornalero y Paula, trabajadora del hogar, cultivadora, se casaron por la vía civil en Carolina en 1913. En los censos de 1910 y 1920 no aparecen como  dueños de terreno y se informa que sabían leer y escribir. En Canovanillas existió una escuela de grados primarios,  en la que estudiaba Braulio, el hermano mayor de Francisco para 1885. Es de esperarse que Francisco  y Paula estudiaran allí.

Los abuelos paternos de Julia, Ramón Burgos Mulero Castro Castro, agricultor y Rosario Isabel Yance Fernández García Rodríguez, trabajadora del hogar, descritos como blancos,  eran naturales de Carolina.  En 1886 tenían once cuerdas y en 1891 cinco cuerdas de terreno, en el límite de los barrios Canovanillas y Santa Cruz. Sus antepasados habían sido dueños de mayores extensiones de terreno. La división del terreno entre múltiples herederos y su concentración en menos dueños convirtió a muchos en agregados y jornaleros.

Su abuela materna Monserrate  Marcano Guzmán, trabajadora en el hogar, descrita como mulata, madre soltera, nació en Loiza. Su padre José le dio el apellido Guzmán tarde en la vida. El  abuelastro materno, Blas García Gutiérrez, jornalero, ordeñador de vacas, descrito como mulato,  dio el apellido a la madre, las tías y tíos de Julia después del censo de 1910. Ese año eran vecinos de los abuelos paternos de Julia y no eran dueños de terreno.

Julia fue bautizada en la iglesia del Pilar en Río Piedras en 1915. En la transcripción del registro eclesiástico deteriorado apareció como Constancia Burgos Marcano. Su tío y padrino Juan Burgos,  residente de Santurce, se había  casado allí en 1912. Monserrate, sus hijas e hijos  y Blas vivían en el barrio Sabana Llana de Río Piedras,  cuando menos desde 1913. De fines de la década de 1920  a principios de la de 1940 vivieron en la barriada Shanghai, Santurce.

En Río Piedras estaba la Central Azucarera Vanina, cañaverales  y la Escuela Normal.  Era un centro ferroviario que conectaba con San Juan,  Caguas, el nordeste, el norte y el oeste de la isla grande. El Trolley conectaba a Río Piedras con San Juan. A partir de 1921 tuvo una plaza del mercado.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII se aceleró la ruptura de los hatos y la repartición de terrenos para incrementar la producción agrícola. El proceso incluyó la migración de la población del oeste hacia el este y de los llanos costeros hacia las colinas y montañas. En las regiones  este central, sureste y nordeste se repartieron miles de cuerdas de terreno entre mediados  de la década de 1770 y las primeras  décadas del siglo XIX.

El bisabuelo paterno de Julia, Ramón Burgos Castro y su bisabuela Luciana Mulero de Castro eran naturales de Juncos. El tatarabuelo Clemente Burgos vino de Manatí a Juncos. Es probable que su padre del mismo nombre viniera de las Islas Canarias. Algunos Mulero vivieron en la región de Caguas desde mediados del siglo XVIII. Algunos de Castro vinieron de San Juan y Río Piedras a Humacao y Yabucoa; varios  controlaban grandes extensiones de terreno. Más tarde algunos se mudaron a Juncos.

Fernando Mulero de Rivera, tatarabuelo de Julia, era oriundo de Juncos. Su padre, Juan Tomás Mulero, recibió terrenos provenientes del desmembramiento del hato de Juncos a fines de la década de 1770. La tatarabuela Tiburcia de Castro Díaz era de Yabucoa. Se casaron en Humacao. Ambos fueron descritos como pardos libres (mulatos) en algunos documentos eclesiásticos. Para la década de 1830 vivían en Cedros de Carolina. En su testamento informaron que eran dueños de más de 200 cuerdas de terreno.

Los otros bisabuelos paternos José Pilar Yance García de Castro Ruiz y María de la Cruz Fernández Rodríguez de Rivera Febres eran naturales del municipio de Trujillo Bajo. El tatarabuelo Pedro Francisco Yance de Castro era natural de Caguas. La tatarabuela Teresa García Ruiz descendía de unos García de Bayamón y Ruiz de Toa Alta. Se casaron en Trujillo en 1819, en la parte que vino a ser Trujillo Alto. Eran tatarabuelos nuestros también. Se mudaron a Trujillo Bajo entre 1836 y 1838. Vivieron y fueron dueños de 135 cuerdas de terreno en Canovanillas, cuando menos a partir de 1842.

Santa Cruz de Trujillo, fundado en 1801, se dividió en Trujillo Alto y Trujillo Bajo en 1821. Impulsado por terratenientes esclavistas, en 1857 surgió San Fernando de la Carolina al oeste del río Grande de Loiza. Campesinos con menores extensiones de terreno mantuvieron el control de Trujillo Bajo al este del río hasta 1873, cuando por insolvencia éste se unió al municipio de Carolina.

El tatarabuelo de Julia, Francisco Fernández de Rivera, era natural de Trujillo Bajo. Su padre Miguel Fernández Guerrero, esclavista, era oriundo de Andalucía. Era dueño de extensos terrenos en Barrazas y Cacao de Trujillo Bajo. La madre de Francisco fue Antonia de Rivera. Los de Rivera, naturales de Loiza,  controlaron grandes extensiones de terreno y jugaron un papel muy importante en la fundación de Trujillo. La tatarabuela Gabriela Rodríguez Febres era también natural de Trujillo Bajo. Algunos de sus ancestros de apellido Febres Martel vivieron en San juan y eran descendientes de habitantes  de la isla del Hierro, en Las Canarias.

La bisabuela materna de Julia, Juana Antonia Marcano, descrita en varios documentos eclesiásticos como parda libre y madre soltera,  era natural de Loiza. La tatarabuela, Catalina Marcano Pérez, descrita como parda libre y madre soltera, nació en Juncos y tuvo sus hijos e hijas en Loiza. Los padres de Catalina eran naturales de Toa Alta. También fueron descritos como pardos libres. El bajo pago de contribuciones en el municipio de Juncos  durante las décadas de 1820 y 1830, comprueba sus grandes limitaciones económicas.

La secuencia de madres solteras desde la tatarabuela a la abuela materna de Julia es indicio de insuficiencia de recursos económicos para casarse. También sugiere una ruptura con las directrices eclesiásticas con respecto al matrimonio. Ese no es el caso para los bautismos de los hijos e hijas. Julia, sus hermanas y hermanos, sin embargo, fueron bautizados por regla general después de  cumplir un año de edad. Francisco Burgos no parecía estar muy interesado en los asuntos eclesiásticos.

Entre 1916 y 1926 nacieron seis hermanas y dos hermanos de Julia en Santa Cruz de Carolina. Otro hermano de Julia fue bautizado en Carolina, pero por la fecha de su nacimiento con respecto a sus dos hermanos podría ser sólo hermano de padre. Uno de sus hermanos murió de raquitismo en Carolina a fines de 1926. Un hermano nació a fines de 1927 en Hato Rey, Río Piedras. Otras tres hermanas nacieron en Hato Rey entre 1928 y 1931. Entre fines de 1927 y principios de 1928, en unas cinco semanas,  murieron un hermano y dos hermanas en Hato Rey. Una  hermana murió en 1930 y otra antes de 1935. Las muertes estuvieron relacionadas con el hambre, la desnutrición y la gastroenteritis.

Julia comenzó sus estudios en una escuela de campo en Carolina, estudió un semestre en Río Grande y terminó la escuela primaria también en el campo en Carolina. Estudió séptimo y octavo grado en el pueblo de Carolina; allí fue atleta. Vivió durante los días escolares en la casa de huéspedes de Rosenda Rivera, en el mismo pueblo. Iba a la casa de su familia durante los fines de semana.

El nacimiento de un hermano en Hato Rey en 1927, comprueba que los Burgos García se mudaron de Carolina a Río Piedras ese año y no en 1928 como se ha aseverado en varios libros. Entonces estudió la escuela superior, de noveno a cuarto año, en la escuela de la Universidad de Puerto Rico, localizada en Río Piedras. La entrada y permanencia en esta escuela entre 1927 y 1931, incluyó múltiples vicisitudes por las diferencias económicas y de actitudes sociales con respecto a sus condiscípulos. Sobresalió en las actividades atléticas. Se distinguió por su interés en la lectura de temas más amplios que los contenidos en el currículo.

Entre 1931 y 1933 estudió en la escuela Normal y se graduó para ejercer como maestra de estudiantes de grados elementales. Trabajó en un centro de repartición de desayunos establecido por la Puerto Rico Emergency Relief Administration (PRERA) en Comerio. Fue maestra en el barrio Cedro Arriba de Naranjito. Se informa que escribió el poema Río Grande de Loiza en Naranjito. En este integra la naturaleza y la sociedad con sus experiencias personales. Escribió dramas cortos para el programa Escuela del Aire. Sufrió persecución económico-política por su militancia en el Partido Nacionalista de Puerto Rico.

Los Burgos García vivieron en el callejón Los Piches del sector del mismo nombre localizado en Hato Rey. Vivían entre las vías del Trolley y del tren. Entre 1930 y 1935 Francisco Burgos hizo trabajo asalariado relacionado con la ferrovía y como mecánico independiente de máquinas Singer. La madre trabajaba en el hogar y se informó que era costurera en Río Piedras. Eran años de elevado desempleo y subempleo, en fin, de extrema pobreza. Las luchas por incrementos en el salario,  la reducción de la jornada de trabajo y programas sociales para los desempleados fueron militantes; se recrudeció la represión.

Muchos de los poemas escritos por Julia durante la década de 1930 tuvieron un contenido político a favor de la independencia de Puerto Rico y en contra de las injusticias cometidas contra los desempleados y los trabajadores asalariados. Defendió la mulatez como contrapartida al racismo y la libertad de las mujeres. Fue solidaria con el pueblo español contra el franquismo y con el pueblo dominicano contra el trujillato. Su amplitud de mira social,  ruptura  con la estrechez cultural,   acercamiento a la crisis y la represión económico- política que predominó en esa década, la empujaron al exilio.

El artículo más extenso, Julia de Burgos-Geografía Histórica, será publicado en El Amauta, revista electrónica gratuita de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo, en alrededor de un mes.

Publicado originalmente en 80 grados

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Neftalí García. Profesor universitario de química, bioquímica, ciencias integradas, ciencias ambientales, historia económica y crítica de las ideas predominantes en Puerto Rico. Evaluador del impacto de actividades y proyectos, sobre las relaciones naturales y sociales del ambiente. Interesado en las implicaciones filosóficas de las transformaciones en las ciencias. Investigador sobre diversas variables que influenciaron la fundación de varios municipios del este central en Puerto Rico.

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